Retomando mi vida, retomando mi bitácora
Segundo día del 2010, una nueva década. Aprovecho para revivir este espacio. Me da risa porque hace un año —hace siete anotaciones exactamente— inicié con esta bitácora. El abandono fue uno de tantos efectos secundarios de lo que viví en 2009. Me la pasé llorando, quejándome por el trato tan injusto de la vida, sumergida en la depresión. Creía imposible salir de ese estado de pausa y entumecimiento. Los últimos tres días he reflexionado sobre lo que me dejó el Año Viejo. Concluí que tomé la posición más cómoda, la respuesta fácil, lo más estúpido que pude hacer: tomé el papel de víctima.
Para algunos no es novedad. Muchos amigos y conocidos me lo habían advertido. No lo creía, estaba cegada o simplemente no lo quería reconocer. De cualquier forma, necesitaba caer en cuenta sola. Por eso me aparté de todo y de todos, a mi manera autodestructiva. Me tardé bastante tiempo, lo reconozco. 2009, 2008, 2007… los años que he desperdiciado en pensar en problemas que ni siquiera eran míos. Problemas familiares que me preocuparon todo ese tiempo se resolvieron con media hora de conversación. Ahí me dí cuenta: siguieron con sus vidas; todos menos yo.
Es hora de “ponerme las pilas“. Quiero cambiar de actitud. Quiero aprovechar las oportunidades que se me presentan. Quiero aprender. Quiero ser una mejor persona. Quiero emocionarme. Quiero sonreír. Quiero ayudar. Quiero tantas cosas que no van a llegar solas. Las tengo que buscar; tengo que luchar para alcanzarlas. Si no empiezo ahora, no lo haré nunca. Espero no tropezarme con las piedras, los baches, los abismos. No volveré a las sombras; miraré sólo hacia adelante. Este espacio me recordará que no debo retroceder. Estoy decidida a retomar mi vida.
Se empieza a respirar el espíritu navideño… y yo sigo así

Increíble. Estamos apunto de finalizar el mes de noviembre. Ésta es la séptima entrada de la bitácora que inicié con el 2009 y sigo en un estado… ¿depresivo? Ya ni sé como estoy o en donde estoy… pero estoy. No me puedo quejar. Aunque no logré dichosa hazaña —todo por no hacerlo a la perfección; ¿dónde está el reset?— tengo un maravilloso trabajo, sigo aprendiendo ruso e inicié clases de alemán. Todo esto hay que celebrarlo.
Las fiestas decembrinas son el inicio del fin de año. Por todos lados ves luces, blancas o de colores, llega la esencia de la canela y chocolate. Flota cierto sentimiento de paz, armonía y amor. ¡Claro! Más todo lo que implica el consumismo, las grandes rebajas, las ventas de remate —Momento, ¿cuándo era esa venta en Palacio?— Se pueden amar u odiar estas fechas. Lo importante es reflexionar, aprender, perdonar y continuar.
Esta época del año significa mucho para mí. Me trae agradables recuerdos, otros no tanto, momentos familiares que extraño, detalles de los que ya no me debería estar quejando. Lo cierto es que algo importante siempre viene con la Navidad. Todo empezó hace cuatro años, con unos planes destrozados, una familia separada y un gran proyecto desmoronado. De ahí no he salido. No sé cómo hacerlo. Intenté terapia. No quiero ni sacar el total de lo que he invertido.
Cerrando ciclos. Iniciando otros.
La vida es un conjunto de ciclos. Unos más largos que otros pero, lo que es un hecho, todos llegan a un fin. La semana pasada cerré un ciclo de mi vida que, por terquedad, no quería dejar ir. El llamado ciclo <<X>> llenaba mi vida, mis semanas, días y horas. Llegó un momento donde perdió el sentido seguir. Con todo el dolor de mi corazón tuve que tomar una decisión muy difícil: dejar se hacer algo que, en su momento, amaba y no me dejaba nada nuevo… ni bueno.
El resultado no me lo esperaba. Experimenté alivio, paz, tranquilidad. Me sentí muy bien, tan bien que no lo podía creer. Un simple paso cambió todo. Así como me atreví a dar un cierre, se me presentaron nuevas oportunidades y nuevos ciclos. Actualmente estoy feliz con lo que estoy viviendo, con lo que hago y con los planes que tengo a futuro. Este micro post es el primero de tantos donde voy a compartir con Uds está nueva etapa de mi vida. Es una manera de recordarme que ya no hay vuelta atrás.
¡Que reviva este espacio!
Propósitos 2009: Reporte 02. Se resume en una palabra…
Es difícil retomar el camino sin saber hacia dónde se dirige. Es mucho más difícil si solamente se piensa en las tragedias que nos pueden ocurrir durante la trayectoria. Esto hace que olvidemos quienes somos, qué es lo que queremos y qué es lo que nos hace felices. Tal vez sólo yo pienso en todas esos escenarios, perdiendo totalmente la perspectiva de lo que está sucediendo a mi alrededor. Lo resumo en una palabra de cinco letras:
He perdido mucho tiempo pensando en la dirección adecuada. Lo sigo haciendo. Vivo con un miedo constante a lo que hago, digo, pienso, siento [de ahí viene mi autocensura]. Mientras tanto me encierro en la cueva “del no pasa nada” cuando realmente pasa mucho. Me siento como paralizada en medio de un juego de ajedrez en donde tengo el turno de tirar. Y ahora ¿qué sigue?
Propósitos 2009: Reporte 01. Lo más difícil es iniciar
Pensar en un plan de acción es sencillo. Es como escribir la cartita a Santa Claus. Uno escribe todo lo que quiere hacer, cómo lo quiere realizar y ahí está, esperando. Hay personas decididas que toman en cuenta lo que tienen que hacer, el tiempo que requieren y se fijan metas a corto, mediano y largo plazo. Hace tiempo, yo solía ser una de ellas, pero el largo estado de ’stand-by’ me afectó tanto que cuesta trabajo regresar al buen camino.
Por ello, hoy retomo la idea de crear la sección Propósitos 2009, donde haré una reflexión sobre mis objetivos, los replantearé y compartiré con ustedes lo que vaya aprendiendo en el proceso.






