Increíble. Estamos apunto de finalizar el mes de noviembre. Ésta es la séptima entrada de la bitácora que inicié con el 2009 y sigo en un estado… ¿depresivo? Ya ni sé como estoy o en donde estoy… pero estoy. No me puedo quejar. Aunque no logré dichosa hazaña —todo por no hacerlo a la perfección; ¿dónde está el reset?— tengo un maravilloso trabajo, sigo aprendiendo ruso e inicié clases de alemán. Todo esto hay que celebrarlo.
Las fiestas decembrinas son el inicio del fin de año. Por todos lados ves luces, blancas o de colores, llega la esencia de la canela y chocolate. Flota cierto sentimiento de paz, armonía y amor. ¡Claro! Más todo lo que implica el consumismo, las grandes rebajas, las ventas de remate —Momento, ¿cuándo era esa venta en Palacio?— Se pueden amar u odiar estas fechas. Lo importante es reflexionar, aprender, perdonar y continuar.
La vida es un conjunto de ciclos. Unos más largos que otros pero, lo que es un hecho, todos llegan a un fin. La semana pasada cerré un ciclo de mi vida que, por terquedad, no quería dejar ir. El llamado ciclo <<X>> llenaba mi vida, mis semanas, días y horas. Llegó un momento donde perdió el sentido seguir. Con todo el dolor de mi corazón tuve que tomar una decisión muy difícil: dejar se hacer algo que, en su momento, amaba y no me dejaba nada nuevo… ni bueno.
El resultado no me lo esperaba. Experimenté alivio, paz, tranquilidad. Me sentí muy bien, tan bien que no lo podía creer. Un simple paso cambió todo. Así como me atreví a dar un cierre, se me presentaron nuevas oportunidades y nuevos ciclos. Actualmente estoy feliz con lo que estoy viviendo, con lo que hago y con los planes que tengo a futuro. Este micro post es el primero de tantos donde voy a compartir con Uds está nueva etapa de mi vida. Es una manera de recordarme que ya no hay vuelta atrás.
Es difícil retomar el camino sin saber hacia dónde se dirige. Es mucho más difícil si solamente se piensa en las tragedias que nos pueden ocurrir durante la trayectoria. Esto hace que olvidemos quienes somos, qué es lo que queremos y qué es lo que nos hace felices. Tal vez sólo yo pienso en todas esos escenarios, perdiendo totalmente la perspectiva de lo que está sucediendo a mi alrededor. Lo resumo en una palabra de cinco letras:
Pensar en un plan de acción es sencillo. Es como escribir la cartita a Santa Claus. Uno escribe todo lo que quiere hacer, cómo lo quiere realizar y ahí está, esperando. Hay personas decididas que toman en cuenta lo que tienen que hacer, el tiempo que requieren y se fijan metas a corto, mediano y largo plazo. Hace tiempo, yo solía ser una de ellas, pero el largo estado de ’stand-by’ me afectó tanto que cuesta trabajo regresar al buen camino.
Por ello, hoy retomo la idea de crear la sección Propósitos 2009, donde haré una reflexión sobre mis objetivos, los replantearé y compartiré con ustedes lo que vaya aprendiendo en el proceso.
Mi ausencia lo dice todo. Soy débil y realmente patética. Entré en uno de mis típicos baches emocionales. Inicio con una enfermedad pasajera, pasando por una pelea / reconciliación familiar, terminando con una noche de drinks por Cholula. Regresan a mí como una avalancha todos los problemas preexistentes que creía contenidos. En resumen: baja autoestima que afecta mi trabajo, mis amistades y todo a mi alrededor. Es un patrón de autodestrucción que repito una y otra vez. Cuando todo se tranquiliza, no queda más que mirar atrás, analizar el resultado de la catástrofe, aprender de ello y seguir adelante. Después de todo, como dice el gran Mick Jagger: “Old habits die hard.”
Voy a arder en el infierno por esto pero ¡ODIO LA INCONGRUENCIA DE MIS PADRES! [Lo siento, lo tenía que externar.] 8 hours ago
¡Listo! Copia localizada en un videoclub de Las Ánimas. Eso de tener membresía en un videoclub desde los siete me ha entrenado muy bien. Ja! 8 hours ago